Considera aun por muchos como la mejor obra sobre Hitler, pues evita los juicios de valor; esta biografía monumental ofrece enfoques originales y brillantes. Toland posee el don de la narración y el gusto por el detalle: describe cómo Hitler jamás fue pintor de brocha gorda, aunque sí aficionado a jugar a «indios y vaqueros»; que fue responsable de la llamada «Solución final» y tenía miedo al cáncer, que escribió varias obras de teatro y que estaba obsesionado con la «cuestión judía», por el temor a que no de sus abuelos pudiera haber sido judío…
Un libro esencial para entender a un personaje clave del siglo XX.
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